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viernes, 29 de abril de 2016

Mecanicismo: BOLERO, de Ravel

A lo largo de mi vida, cuántas veces habré escuchado estas dos melodías gemelas. A nueve veces por sesión, basta para perder la cuenta. Y aún así, a vueltas, cíclicamente, con esto de la reproductibilidad técnica, que me permite ir y venir por las versiones con el leve movimiento de un dedo, que me permite encerrar una orquesta filarmónica de prestigio en el coche (a una media de 20 km por Bolero), vuelvo a escucharla una y otra vez. Su repetición y su crescendo me siguen hipnotizando, como el mecanismo que activa un sensor ya grabado, a caja y timbal, en mi cerebro.
Hace ya unos años, separé dos ejes de referencia musical entre "goce" (todo elemento de repetición, ritmo ya sea melódico, armónico o constructivo) e "intelección" (allí donde aparecía un elemento de innovación, variación, distorsión, es decir, la ausencia de repetición o asidero), formando un presunto equilibrio "reflexivo" (término medio). Bolero, deja a las claras sus elementos gozosos; pero, precisamente, la parte intelectual y reflexiva llega al comparar las variaciones tímbricas, armónicas, pero también entre distintas versiones.  En cada audición va apareciendo un nuevo matiz que se salva de la repetición.
Si nos fijamos bien, este experimento musical de Ravel podría ser ejecutado por una máquina. Una máquina lo suficientemente bien diseñada para poder controlar los distintos parámetros de los instrumentos. La composición misma de esta pieza tiene algo de maquial: el medido crescendo, el ritmo constante e implacable, la inalterable alternancia de las dos melodías dobladas... Incluso las melodías tienen algo de fabricación autómática, de ejecución de los recursos motívicos clásicos de la música. Mirada desde lejos, estas dos melodías son las menos ravelianas de su repertorio (Ravel se caracteriza por trabajar con salpicaduras de motivos minúsculos, a veces meros efectos sonoros, apenas fraseados; si realmente hay algo como el "impresionismo" en música, está en Ravel). La más parecida, por su plasticidad, es su primeriza Pavana a una infanta difunta. Ahora bien, mirada desde cerca, el juego de recuros melódicos que dibujan los dos temas tiene más de trabajo retórico que de improvisación emotiva. No en vano, Igor Stranvisky comparaba a Ravel con un "relojero suizo".
Así pues, cualquier máquina que trabajara con los más elementales principios constructivos de la música clásica occidental podría componer y ejecutar una pieza así.¡Pero no del todo! Cuánta combinatoria habría que manejar para colocar precisamente estas elecciones tímbricas en las variaciones. Me imagino a Ravel, puliendo y repuliendo la melodía, concretando el obstinato, decidiendo y probando y descartando, este timbre o este otro, este acorde o este otro, esta variación aquí o no. Es en las decisiones, que el lector va rescatando, audición tras audición, donde tenemos al compositor. Y, vale, por combinatoria podría acabar saliendo un Bolero como este; pero lo veo más posible ahora. Hoy por hoy, merced a la música cinematográfica, estamos muy acostumbrados a ese tipo de orquestación que se asienta precisamente en Ravel y otros compositores de su tiempo. Pero en su momento, difíciles encuentro de adivinar los hallazgos tímbricos y efectistas de Ravel. Y fijémonos en que Ravel prácticamente se limitaba al repertorio instrumental de la orquesta romántica canónica. No buscó tanto engranajes nuevos, sino nuevas formas de hacerlos girar en la misma máquina ya existente.
Ante el Bolero, pues, podemos aventurar que bajo su aparatosa apariencia de intensidad y pasión, lo que hay es un autómata musical perfectamente engrasado y diseñado. ¿Qué tal si nos invitara a pensar lo mismo de la aparente inteligencia y emotividad humana? El ingenuo conductismo y su estímulo-respuesta, el rimbombate estructuralismo y su articulación funcional, el modelo computacional y su dualismo hardware/software... ¿hasta dónde aciertan en decir lo que somos? Como decía Ravel:
«Pero, ¿es que acaso la gente no puede hacerse con la idea de que yo sea "artificial" por naturaleza?» (cita)

Otras entradas que desarrollan el difícil equilibrio entre automatismo y voluntad:

Otras entradas sobre la música de Ravel:

martes, 19 de marzo de 2013

LA MUJER: Cousins, de Joel Shumacher


Atentos que si parpadeáis os la vais a perder. Hay que coger cada detalle al segundo.

Descripción de cada detalle a comentar:
  1. Los dos lados del anden. La valla (¿de seguridad?)
  2. Estado de ánimo inicial de ella.
  3. Dónde y cómo está ella. Dónde y cómo aparece él (juegos de cámara).
  4. Sonrisas. Rostro de ella.
  5. La carrera de descenso (gestos y ropa).
  6. La carrera de ascenso (gestos y ropa).
  7. Confusión al llegar al otro lado.
  8. La posición actual de ella y la gente que ha quedado al otro lado (juegos de cámara, gestos de ella).
  9. Visibilidad del diálogo (¿contenido?).
  10. Miradas: el perro, la gente, (respiración de ella, sonrisa, incomodidad de ser mirada), la niña de sonrisa ambigua, (seriedad) -gravedad y tensión musical-.
  11. Él aparece junto con el tren.
  12. Ella no sonríe (seriedad), sí sonríe (complicidad, entrega).
  13. ¡Cambio de cuadro! -clímax musical-.
  14. Moto, abrazo, paisaje natural, apertura de plano.
  15. Vacas, granjero: "¿Eres feliz?", "¿Por qué?", risas.

La mujer continúa en:

domingo, 27 de enero de 2013

KANDINSKY: Punto y línea sobre el plano


Tensión suave, 1923
Colección Thyssen-Bornemisza, Madrid

Cada fenómeno puede ser experimentado de dos modos. Estos dos modos no son arbitrarios, sino ligados al fenómeno y determinados por la naturaleza del mismo o por dos de sus propiedades: exterioridad - interioridad.
La calle puede ser observada a través del cristal de una ventana, de modo que sus ruidos nos lleguen amortiguados, los movimientos se vuelvan fantasmales y toda ella, pese a la transparencia del vidrio rígido y frío, aparezca como un ser latente, "del otro lado".

Transverse Line, 1923

O se puede abrir la puerta: se sale del aislamiento, se profundiza en el "ser -de- afuera", se toma parte y sus pulsaciones son vividas con sentido pleno. En su permanente cambio, los tonos y las velocidades de los ruidos envuelven al hombre, ascienden vertiginosamente y caen de pronto paralizados. Los movimientos también lo envuelven en un juego de rayas y líneas verticales y horizontales que, por el movimiento mismo, tienden hacia diversas direcciones -manchas cromáticas que se unen y se separan en tonalidades ya graves, ya agudas.
Del mismo modo, la obra de arte se refleja en la superficie de la concienca. Pero permanece más allá de la superficie y, una vez terminado el estímulo, desaparece sin dejar rastros. También aquí hay un cierto cristal transparente, pero rígido, fijo, que hace imposible la relación directa. También aquí existe la posibilidad de penetrar en la obra, participar en ella y vivir sus pulsaciones con sentido pleno.

Vasili Kandinsky: Punto y línea sobre el plano;
Introducción. 1923-1926.

Desarrollo en marrón. 1933
Museo Nacional de Arte Moderno, París.
Páginas y apuntes:

El camino hacia la sinestesia en este blog:
  1. Forma, significado y función (20/06/2009). Propuesta de ejercicio teórico-comparativo.
  2. Velázquez: La Venus del espejo (02/05/2010). Análisis ya algo balanceado, con más atención a los objetos que a la forma, con más hermenéutica que erótica.
  3. Impresionismo. Monet (31/10/2010). Más erótica que hermenéutica; pero claro predominio del  objeto sobre la forma.
  4. Romanticismo: W. Turner (10/07/2011). Turner como punto de partida hacia la abstracción. Composición de ideas del Romanticismo en la función de elementos formales y estructurales (aparte de los objetos).
  5. El Greco: El entierro del Conde Orgaz (05/03/2012). Análisis esbozado de diferentes elementos que estructuran un objeto y su vivencia.
  6. Cuadros de una exposición: Sinestesia de la recepción (14/10/2012). Seguimiento de distintas sinestesias cognitivas y creativas en torno a la obra de Hartmann - Mussorgsky - Ravel.
  7. Kandinsky: Punto y línea sobre el plano (27/01/2013). Esta misma parada.
  8. ¿?

lunes, 27 de agosto de 2012

El comentario de texto: FRANKENSTEIN de Mary Shelley

Mientras leía iba efectuando numerosas comparaciones con mis propios sentimientos y mi triste situación. Encontraba muchos puntos en común, y, a la vez, curiosamente distintos, entre mí mismo y los personajes acerca de los cuales leía y de cuyas conversaciones era observador. Simpatizaba con ellos y en parte los comprendía, pero yo no estaba intelectualmente formado; no dependía de nadie ni estaba vinculado a nadie. «La senda de mi partida estaba abierta», y nadie lloraría mi desaparición. Mi aspecto era espantoso y mi estatura gigantesca. ¿Qué significaba esto? ¿Quién era yo? ¿Qué era? ¿De dónde venía? ¿Cuál era mi destino? Constantemente me hacía estas preguntas a las que no hallaba respuesta.

Mary W. Shelley: Frankenstein o el moderno Prometeo;
Capítulo IV

En estos párrafos, Mary Shelley pone en boca del monstruo sin nombre unos comentarios de texto de tres obras: Las tribulaciones del joven Werther, de Goethe; Vidas paralelas de Plutarco; y El paraíso perdido de Milton. Concretamente, estas palabras se refieren a la primera de ellas, y se sirve de una cita del poema de su marido Percy Shelley "Sobre la mutabilidad". 
En muchas ocasiones he visto a alumnos y profesionales suplicar por unas directrices claras para hacer un comentario de texto. Bueno, pues en este ejemplo no se puede decir más claro lo que hay que hacer.

Ahora bien, echemos por tierra tanta claridad didáctica y atendamos a lo problemático de estas directrices. El comentario de texto viene a poner en relación al que lee tanto con lo que lee como con el mundo en el que se enmarca (mundo real y sentimental de autor, personaje y lector). Pero quién es quién, y quién soy yo, es una premisa que no viene a resolver el ejercicio del comentario, sino a remover el dedo en la llaga.
Porque el personaje construido por Mary Shelley también es bien contundente en esto. El monstruo sin nombre es el producto del ensamblaje de muchos cuerpos. Es además el efecto de una ambición y un deseo inhumano de su creador, del cual está separado, y del que nada queda en su memoria ni en su deseo ni en sus sentidos. Es un cuerpo viejo y un espíritu nuevo. Y como espíritu, también es el resultado de una amalgama de textos, de opiniones, de experiencias y recuerdos. El monstruo es, en una palabra, un monstruo.
¿A quién pues atañe la identidad con la que se relaciona lo que lee? Porque el monstruo que lee al Wether ya está hecho de esa lectura y está ya inmediatamente leyéndose a sí mismo. Y al notar la similitud y la diferencia entre ambos personajes, se hace a sí mismo un ser dividido que es y no es él mismo. Y por el otro lado, ¿con qué mundo va a relacionar su lectura que no sea su propio conocimiento y su propia lectura? Una vez más un mundo que no es él, pero del que sólo conoce lo que es él.
Si somos seres corporales, hechos de trozos de materia del mundo tomados de aquí y allá, y luego desechados y arrojados, y somos recuedos y memorias, y relatos de otros seres, cuerpos, relatos y memorias... y si al mirarnos, nos observamos, nos pensamos, nos recordamos y relatamos, somos inmediatamente el efecto de ese nuevo pensamiento... debemos deducir o bien que estamos inevitablemente inacabados o bien que somos los desesperados Tántalos o Saturnos de nosostros mismos, de nuestra identidad o al menos de aquello que creemos ser.
O bien construirnos como modernos Prometeos, capaces de escurrir cualquier deber.

En un comentario de texto, en toda empresa filosófica o científica, o económica o vital, esperamos con orgullo las soberanas conclusiones, las ideas rotundas que den sentido a nuestros descubrimientos. Pedestales de saber nuevo donde erigir todo el conjunto de nuestro saber. De nuestro ser. Pero no es difícil darse cuenta de que toda conclusión, como texto que es, como objeto, es inmediatamente susceptible de otro comentario de texto (gloriosa caterva de comentaristas de comentaristas que venimos siendo, barro de barro, sombra de sombras).
Y aunque siga siendo útil, y provechoso, y deseable, todo método, rigor y claridad expresiva en la elaboración de nuestras ideas; a fin de cuentas, lo que no deberíamos perder de vista, es el vertiginoso movimiento de esa ola y su inminente clausura en la que se ve arrebatada esta monstruosa canallada del ser.

-La serie completa de comentarios de Frankenstein en este blog:
  1. El fantasma.
  2. El saber.
  3. El deseo.
  4. El comentario de texto.
-Siempre en relación al monstruo como construcción creativa.

domingo, 1 de mayo de 2011

Cygnus

Cygnus, el cisne que vuela sobre la Vía Láctea

Según la mitología griega, Cycno era el hermanastro de Faetón. Tras la muerte de éste, dejó su país para llorar la muerte del joven a orillas del río Erídano. Su dolor era tal que Zeus decidió convertirlo en un cisne. Es difícil saber en qué medida las metamorfosis otorgadas por los dioses son premios o castigos. Faetón había pecado de soberbia e imprudencia; pero, por otra parte, no en vano era hijo del Sol, Helios, y por tanto vinculado a Apolo. 
Según otra versión, el cisne que vemos en las estrellas no es éste, sino Orfeo, quien, tras ser descuartizado por la Bacantes, fue recompuesto y convertido en cisne por Zeus, que además lo colocó en el cielo al lado de su Lira. Es otra variante para vincular al cisne con Apolo.  
¿Por qué esta asociación entre el cisne y Apolo? No lo sé, y realmente me gustaría averiguarlo.

Entre tanto, damos por finalizado nuestro paseo por el cisne en la cultura (claro que podríamos haber buscado más referencias; y tal tal vez vayamos añadiendo más adelante):
  1. 27 de Marzo: El lago de los cisnes. Primer acercamiento al concepto. Teniendo en cuenta que el objetivo era llegar a Black Swan de Aronofsky, no podíamos empezar por otro sitio.
  2. 3 de Abril: El canto del cisne. Uno de los elementos simbólicos más importantes del concepto cisne: el último canto antes de morir.
  3. 10 de Abril: El patito feo. El otro gran hito en la educación cultural de cualquier occidental de nuestro siglo.
  4. 17 de Abril. Leda y el cisne. Un acercamiento al mito de Leda y el cisne, aprovechando la tangente de la obra de Dalí.
  5. 24 de Abril. Black Swan. La meta. La magistral película de Arofosky, motor de nuestro paseo. Enlace al concepto lógico-económico del "cisne negro".




miércoles, 2 de septiembre de 2009

Índice mayo-agosto 2009

Ofrezco aquí una rápida presentación de cómo están organizadas las entradas del blog hasta ahora. Por un lado, describo la relación de unas entradas con otras por bloques temporales. Por otro lado, servirá de marca o huella tras posibles modificaciones en el blog (eliminación de entradas).
Además, se presenta en orden cronológico directo (y no inverso, como en el "archivo del blog")
  • ABRIL: Entrada de presentación. Inicio del blog.
    Son las primeras entradas. Primero un mensaje de bienvenida con un contenido parecido al de la portada de la página. Segundo, un video sobre la "banda de Moebius", metáfora visual del trabajo con los textos.
  • MAYO (y Junio): Diferentes tipos de textos.
    En las diferentes entradas se ofrecen ya los primeros ejemplos de objetos susceptibles de comentario como texto. Tenemos fragmentos de filosofía, poesía, música, imagen, diseño, escultura, cine... Todas estas categorías aparecen como etiquetas de búsqueda en el margen. Claramente predominan los textos poéticos, que se prestan con más facilidad al trabajo fromal, estructural e interpretativo como textos. Aún así, todavía estoy pensando cómo incluir otros objetos más difíciles para trabajar en este formato (arquitectura, danza, deporte, física, biología...)
    Además, también hay distintos tipos de comentario. En algunos son sólo unas pautas para orientar el comentario. Otros son ejercicios casi expresos, para realizar una actividad concreta. En otros, el comentario está casi completo. Hay comentarios más formales, y otros más personales. Dos entradas (
    Marco Aurelio y Ángel González) son textos puestos en exámenes de clase, con comentarios de los alumnos.
  • JUNIO: Teoría textual.
    Tal vez resulten farragosos. Son un intento de aplicación de las teorías lingüísticas del último estructuralismo más allá de los objetos de la lengua. Por un lado ofrecen una serie de técnicas para comentar los textos. Por otro lado, es un intento de demostración de que todo objeto puede ser interpretado y analizado como objeto lingüístico-semiótico. Todo deviene en lenguaje.
  • JULIO y AGOSTO: Pausa vacacional.
    Mantengo dos estradas muy personales, sin más pretensiones que un escaparate de mi historia con los textos y un trampolín hacia el comentario.

miércoles, 29 de abril de 2009

Presentación


¡Bienvenidos!

Aquí vamos a comentar algunos aspectos más o menos relevantes de textos de todo tipo (lingüísticos en su mayoría, pero no necesariamente).

Encontraremos textos de todo tipo: clásicos, novedosos, extraños, litararios, científicos, cotidianos... el verdadero criterio de selección será uno muy cervantino: "cualquier papelillo que nos topemos por la calle" (la cita es de memoria).

Un abrazo, y a por ellos:
Abraham González de los Ríos Guillén