domingo, 22 de noviembre de 2009

El cuentacuentos: Hans, mi pequeño erizo


No duden en considerarse afortunados los que crecieron al amparo de esta serie. Una auténtica obra maestra creada por Jim Henson y Anthony Minghella. Bueno, tal vez esté algo influenciado por la emotividad; seducido por el gran John Hurt (el narrador) y el estilo elegante y envolvente de las imágenes, que se transformaban unas en otras al ritmo fluido de las palabras.
Este es, sin duda mi cuento preferido de toda la serie, junto al del "El soldado y la muerte". Nos recuerda a cuentos como "El patito feo", "La Bella y la Bestia": el niño encuentra aquí satisfecha su ilusión de singularidad. Soy especial. Mi torpeza esconde una gran belleza. Quienes me castigan por ser malo acabarán queriéndome, porque en el fondo soy bueno. En fin, esas complacencias que tienen los cuentos.
Pero además, también este cuento apunta hacia la fuerza del deseo, que nos atenaza hasta grabar nuestra figura en el suelo, que nos hace perdernos en bosques laberínticos en busca de quién sabe qué, un deseo de graves consecuencias que nos hacer ser lo que somos. Y el valor de la palabra dada.
Aquí traigo la versión escrita, para poder trabajarla directamente con las palabras, como ha de ser en un cuento.

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