domingo, 11 de octubre de 2009

Catulo: Vivamus , mea Lesbia

Vivamos, Lesbia mía, y amemos,
y las murmuraciones de los severos ancianos
nos importen todos un simple as.
Los soles pueden caer y resurgir:
nosotros, en cuanto caiga la breve luz,
hemos de dormir una sola noche perpetua.
Dame mil besos, luego cien,
luego otros mil, luego añade cien,
luego en seguida otros mil, luego cien,
luego, cuando tengamos muchos miles
los revolveremos, para que no sepamos
o ningún malvado pueda ambicionarlos
cuando sepa que tantos fueron los besos.

Canciones, V
Cayo Valerio Catulo (87-57 a.C.)



Ahora mismo, pienso que el adjetivo que mejor describe este poema es “embriagador”. Y así, nos sirve para explicar gran parte de lo que ha sido la poesía en occidente: un exceso de sensación que nos embruja y nos confunde. Podríamos decir muchas cosas sobre este poema, algunas muy entusiastas, otras muy incómodas, y todas están “conturbadas”, revueltas.

Como otras veces, no quiero aún interpretar nada (tal vez más adelante ofrezca mi opinión). Que cada uno saque sus conclusiones. Que cada uno se deje llevar, se resista, se embriague y se despierte con este poema. Ahora sólo voy a señalar algunos significantes:
  1. El valor del número, y el juego de contraste entre lo singular y lo plural. Se da en casi todos los conceptos que aparecen en el poema, y no resultan unas coordenadas clarificadoras, “precisamente”.
  2. La ambigüedad del carpe diem. ¿Cómo hemos de entenderlo aquí? ¿Es realmente tan obvio lo que nos dice? ¿Cuáles son los verdaderos valores de la severidad, del sueño, de la luz, del malvado...? Tampoco esto está nada claro.
  3. Y aquí hay una clara defensa del “no saber”. El gusto por lo “inefable”, aquí lo incontable, es un motivo recurrente en la poesía europea. ¿Adónde nos lleva confundir lo intachable por inconmensurable?

Y enajenándolo todo: la belleza del poema, su ritmo, su sonoridad. A continuación os ofrezco otras variantes de traducción, con el objetivo de poder trabajar directamente con el original latino, que es donde se perciben todos esos juegos, todas esas ambigüedades.

  • Traducción en endecasílabos de Antonio Rivero Taravillo.
  • Traducción en prosa ofrecida por Antonio García Masegosa. Le acompaña un breve comentario, donde tomar ejemplo de lo que debe ser un apunte sintético de comentario.
  • Traducción más libre de Sergio Raimondi. (Está enmarcada en un blog de 2006 de una joven romántica argentina. Ahora mismo me siento muy lejos de lo que ahí se comenta, pero reconozco que cuando yo estaba en la facultad también hablábamos de esa manera. En cualquier caso, su tono es muy cercano al del poema en cuestión, y siempre es interesante)

Además, ya sabéis, simplemente con poner "Vivamus mea lesbia" en Google vamos a encontrar miles de ejemplos y versiones.

1 comentario:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=FpC7gmtQHnU

    Nada más que acotar....

    Anna Ajmátova

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