domingo, 26 de septiembre de 2010

GOYA: El sueño de la razón.

Goya: Caprichos, nº 43: "El sueño de la razón produce monstruos".

Aunque este comentario viene directamente lanzado desde la entrada anterior sobre Poe, ya venía siendo hora de tratar alguno de estos textos. Durante algun tiempo, los Caprichos fueron uno de mis libros de cabecera.

El título puede entenderse de varias maneras:
  1. The sleep of reason. Mientras la razón duerme, queda campo abierto para que los fanatismos y atrocidades de la ignorancia causen estragos. "Cuando el gato no está, los ratones bailan". Recuerda a las aventuras de la Odisea: cada vez que Ulises cae dormido, sus marineros le meten en un lío. Esta visión fundamenta la crítica a la superstición y el analfabetismo que rezuma esta serie de grabados.
  2. The reason's dream. A pesar de su limpia y noble apariencia, los mecanismos racionales tienen en sus humanas profundidades fundamentos monstruosos. El ser humano es tan racional como irracional. Es más, la consecuencia de la razon no es la desaparición de monstruos (progreso) sino la aparición de monstruos nuevos. También se ve esto en la mitología griega: primero el héroe vence al monstruo, pero luego se ve derrotado por sus propias perversiones. Las terribles consecuencias del Siglo de las Luces se vieron rápidamente en las sucesivas revoluciones "ideológicas", no menos cruentas que las guerras de Dios.
Por otro lado, cuando uno pasea por toda la serie de caprichos, no puede sino notar que este capricho en concreto es de los menos "monstruosos". Observémos los monstruos:
  • Lechuzas y murciélagos. Podríamos decir que no son monstruos, sino animales. Pero diera la impresión de que los murciélagos fueran las sombras de las lechuzas. Éstas son símbolos del saber intelectual (Atenea), los otros son símbolos del mal y la brujería; aquí parecen dos aspectos de un mismo ente. Podríamos jugar un poco con la idea de las sombras proyectadas en la caverna de Platón. Todo esto refuerza la segunda lectura del título.
  • El perro con cara de gato (¿o de lechuza?). No tengo ni idea de por dónde abordar este elemento. Sólo puedo hacer referencia a figuras parecidas en el capricho 46 "Corrección" y 48 "Soplones. También recuerda a las figuras fantasmales y surrealistas del disparate 10 "del caballo raptor".
  • Pájaros en la cabeza. La multitud ya es monstruosa. Apunta hacia la idea de que la sociedad es un cunjunto cuyo resultado es inferior a cada una de sus partes. Como individuo, cada uno es más valioso que inmerso en un grupo. Mis monstruos personales, no son tales monstruos en relación a mí (símplemente soy yo); es en el conflicto con el Otro, donde surge mi naturaleza monstruosa (que desgraciadamente tiendo a proyectar en el otro, y no en mí mismo).

Otras lecturas de este grabado:

  • Maynor Antonio Mora: “El sueño de la razón…”: Apuntes sobre la idea de Razón en el grabado de Goya. También aborda, más exhaustivamente, los distintos significados de "sueño" de la razón.
  • Página de Gonzalo Portocarrero: “El sueño de la razón produce monstruos”. Des-acuerdos entre la razón y la vida. También parte de la doble lectura de "sueño" de la razón.
  • Claude Esteban (Traducción de Aurelia Álvarez): Las máscaras de lo oscuro o la nueva melancolía (Goya, Capricho nº 43). Sobre la original y oscura modernidad de Goya.
  • José María Alfaro Roca: Blog de los Caprichos de Goya. Análisis compositivo de la imagen del grabado.
  • Blog Utopía surrealista. Los delirios de la razón abordados desde este grabado.

domingo, 19 de septiembre de 2010

EDGAR ALLAN POE: El pozo y el péndulo

Siguió otro periodo de absoluta insensibilidad; fue breve, porque al volver de nuevo a la vida noté que no se había producido ningún descenso perceptible del péndulo. Podía haber durado mucho tiempo, porque sabía de la existencia de demonios que observaban mi desmayo y que podían haber detenido el péndulo a su voluntad. Al volver en mí, me sentí enfermo..., oh, indeciblemente enfermo y débil, como después de un prolongado ayuno. Aun en la agonía de esas horas, la naturaleza humana ansiaba alimento. Con un penoso esfuerzo extendí el brazo izquierdo todo lo que me permitían las ataduras, y me apoderé de los pocos restos que las ratas habían dejado. Mientras que me llevaba una porción de alimento a los labios, pasó por mi mente un pensamiento de alegría apenas nacida..., de esperanza. Pero ¿qué tenía yo que ver con la esperanza? Fue, como he dicho, un pensamiento que apenas se había conformado... El hombre tiene muchos así, que jamás concluyen. Sentí que era de alegría, de esperanza, pero también sentí que había perecido en el momento mismo de hacerse. En vano luché por perfeccionarlo, por recobrarlo. El prolongado sufrimiento casi había aniquilado todas mis facultades mentales ordinarias. Yo era un imbécil, un idiota.
Edgar Allan Poe: El pozo y el péndulo; 1845.
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El prisionero como símbolo de la propia condición humana atrapada en este mundo, en su propio cuerpo, es un elemento recurrente en la literatura occidental. El péndulo explícitamente se configura como el tiempo, que se agota, llevándonos a una muerte inexorable. A partir de ahí podemos interpretar como queramos los otros elementos del relato, asociándolos con el devenir de nuestras propias vidas. Sólo algunos:
El alimento. Aquí, el alimento aparece como un autoengaño de nuestra biología; pero más, de "nuestra naturaleza humana". Algo que nos permita estar dispuestos para la muerte haciéndonos creer que podemos escapar. Tomar nuestros actos, nuestro lenguaje, como alimento, igual que hemos visto otras veces, supone entonces utilizar esos símbolos como venda, como ilusión, para poder huir de lo insoportable. Alcoholismos delirantes. No parece una manera muy apropiada de darle sentido a nuestros actos.
Las ratas. Podemos interpretarlas como la sociedad, o como nuestros propios pensamientos; y supongo que admitirá otras lecturas. Son numerosas. Comen de nuestro mismo plato, pero sólo esperan poder devorarnos a nosotros mismos. Desde el pozo... (y sin embargo luego será su propia voracidad la que nos libere del péndulo, ¿cómo interpretar eso?)
Los demonios que observan. También este elemento permite muchas asociaciones (desde las Parcas a los demonios de Descartes), si probáramos con cada una también tendríamos lecturas interesantes. Pero lo que más me inquieta es su capacidad para detener el péndulo, para moldear nuestro castigo. Al situarlos en el coro de la Inquisición, y liberados por el ejército francés, podemos leer en ellos el fanatismo y los delirios curados por la razón; pero viendo cómo acabó la Revolución Francesa y el ejército napoleónico, también cabe la ironía. El sueño de la razón...
La estupidez. Reconocernos como estúpidos. ¿Por buscar alimento? ¿Por no poder entender el alimento? ¿Por creer en la esperanza? ¿Por no poder creer? ¿Por resignarse? ¿Por luchar? Somos idiotas transitorios, o bien es esa nuestra condición, intentando constantemente pensar que no lo somos. No está nada claro.
El pozo. Otro gran símbolo, tópico donde los haya. Sólo diré: "el vaivén de la luna nos castiga por haber escapado del pozo".
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domingo, 12 de septiembre de 2010

Joseph Conrad: Impresionismo

I
La Nellie, una pequeña yola de crucero, se inclinó hacia su ancla, sin el menor aleteo de las velas, y quedó inmóvil. La marea había subido, el viento estaba casi en calma y, puesto que se dirigía río abajo, lo único que la embarcación podía hacer era echar el ancla y esperar a que bajara la marea.
Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas; 1902.

Este es el comienzo de una de los relatos que más devoción ha suscitado en el siglo anterior. La prueba más contundente de la grandeza de un libro es que rezuma pensamiento desde las priméras líneas. Veámoslo.
En este parrafito, Conrad nos sitúa ante un tópico literario: el barco varado. Fue un tópico muy frecuente en la poesía barroca española, como símbolo de la vanidad de la vida. En cierto modo, es un tópico relacionado con el del naufragio. La diferencia es que, mientras que el naufragio consiste en un nuevo y raro comienzo, el barco varado apunta a un estado final, a un paréntesis cargado de impotencia, un impasse.
La posibilidad de movimiento ha desaparecido. Si seguimos con la lente de la tradición hispánica, siendo los ríos las vidas que van a dar a la mar que es el morir, aquí vemos cómo es la mar, la muerte, la que invade el espacio del río al subir la marea. No hay nada que hacer, sino esperar. Este sentimiento nos lleva muy cerca del hastío, o del spleen baudelairiano.
Así, tomándolo como metáfora del propio individuo (igual que podríamos hacer con el náufrago), el navegante del barco varado (Marlow, Conrad, y lector mismo) ve paralizado todo el paisaje. El estatismo ha borrado todo por conocido (como haría nuestro cerebro si se paralizaran completamente los ojos). No llega información nueva. El sujeto se ve abocado a contemplar su propio devenir interior. Así surge el relato de Marlow: el viaje que nos va a contar es el "descenso a los infiernos" de su propio ser.
El mundo ha desaparecido. El paisaje del yo ha desaparecido. Así se libera el sujeto para realizar el viaje hacia la primera verdad y la última mentira de su ser.
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La desembocadura del Támesis se extendía ante nosotros como el principio de un interminable canal. En la lejanía, el mar y el cielo se soldaban sin juntura, y en el espacio luminoso las curtidas velas de las gabarras empujadas por la corriente parecían inmóviles racimos rojos de lona, de afilada punta, con reflejos de barniz. Una neblina descansaba sobre las tierras bajas que se adelantaban en el mar hasta desaparecer. El aire sobre Gravesend era oscuro, y un poco más alla parecía condensarse una lúgubre penumbra que se cernía inmóvil sobre la ciudad mayor y más grande de la tierra.
Joseph Conrad: El corazón de las tinieblas; 1902.
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miércoles, 8 de septiembre de 2010

EL PRINCIPITO

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XII

El planeta siguiente estaba habitado por un bebedor. Esta visita fue muy breve, pero sumió al principito en una gran melancolía.
–¿Qué haces ahí? –preguntó al bebedor, a quién encontró instalado en silencio ante una colección de botellas vacías y una colección de botellas llenas.
–Bebo –respondió el bebedor, con aire lúgubre.
–¿Por qué bebes? –le preguntó el principito.
–Para olvidar –respondió el bebedor.
–¿Para olvidar qué? –inquirió el principito, que ya le compadecía.
–Para olvidar que tengo vergüenza –confesó el bebedor bajando la cabeza.
–¿Vergüenza de qué? –inquirió el principito, que deseaba socorrerle.
–¡Vergüenza de beber! –terminó el bebedor, que se encerró definitivamente en el silencio.
Y el principito se alejó, perplejo.
Las personas grandes son decididamente muy pero muy extrañas, se decía a sí mismo durante el viaje.
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Antoine de Saint-Exupéry: El principito.
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Una vez más. vayamos por partes:
  • Este es un ejemplo perfecto de análisis. La idea del bebedor es: "bebo para olvidar que me da vergüenza beber". Pero, al separar las acciones mediante el diálogo, realmente se produce un olvido que rompe la relación de causa-efecto. Sólo con la síntesis podemos comprobar el absurdo del conjunto.
  • Podríamos sustituir "beber" por "hacer" (y por cualquier acción-verbo). La idea sería entonces, "hago lo que hago, para ocultar la vergüenza que me da lo que he hecho". Cuando trabajamos, cuando nos divertimos, cuando asumimos una rutina, ¿hasta qué punto estaremos libres de este proceso? Es difícil saberlo, pues precisamente cuando hacemos tantas cosas, olvidamos el conjunto de la idea que nos mueve (y probablemente lo hagamos para olvidarlo).
  • El absurdo sólo se sostine mirado desde esta perspectiva: lo que realmente queremos es "tener vergüenza". Al mismo tiempo deseamos tener vergüenza (ser buenos hijos, aceptados por los amigos y la sociedad), y al mismo tiempo queremos ser unos desvergonzados (libres y poderosos). La culpa. Hago lo que hago, para poder sentirme culpable. ¿Y qué ganamos con eso?
  • Y, finalmente, llegamos a la gran ironía del principito, el hombre mayor con mirada de niño. ¿En qué consiste esa incomprensión hacia las personas mayores? Miradas en conjunto, son tan absurdas como el principio del bebedor. Pero este capítulo nos da la clave. Las personas mayores hacen lo que hacen (crecen) para olvidar la vergüenza que les produce crecer. En realidad no consiguen abandonar su infantilidad y son, por tanto, niños que se han traicionado a sí mismos, y viven (beben) traicionándose a sí mismos constantemente.

Pero nos basta el reconocimiento de los otros traidores: ellos son como yo. ¡Bebamos todos juntos! Sólo hay algunos pocos principitos. Los que asumen la responsabilidad de su propia inocencia, y sus vergonzantes impulsos infantiles. Los que son capaces de cruzar a solas el universo, hacer amigos, dejar amigos, morir... y todo por el absurdo amor a una rosa.

domingo, 29 de agosto de 2010

Hermann Hesse: El lobo estepario

También nuestro lobo estepario cree firmemente llevar dentro de su pecho dos almas (lobo y hombre), y por ello se siente ya fuertemente oprimido. Y es que, claro, el pecho, el cuerpo no es nunca más que uno; pero las almas que viven dentro no son dos, ni cinco, sino innumerables; el hombre es una cebolla de cien telas, un tejido compuesto de muchos hilos. Esto lo reconocieron y lo supieron con exactitud los antiguos asiáticos, y en el yoga budista se inventó una técnica precisa para desenmascarar el mito de la personalidad. Pintoresco y complejo es el juego de la vida: este mito, por desenmascarar el cual se afanó tanto la India durante mil años, es el mismo por cuyo sostenimiento y vigorización ha trabajado el mundo occidental también con tanto ahínco.

Hermann Hesse: El lobo estepario, "Tractat del lobo estepario".


Si la vida de Harry Haller no parece una vida recomendable, es fácil concluir que el libro de El lobo estepario tampoco es una lectura recomendable. Sus descubrimientos los siento como inquietantes y descorazonadores, más parciales e interesados que verdaderos. Llevan a Hermann Hesse a delirar, a perderse, en unos juegos ya irreales (posiblemente El juego de los abalorios), paradójicamente al servicio de su yo.
Partiendo del fragmento seleccionado, podemos comentar algunas ideas llamativas:
  • La multiplicidad del alma, la unidad del yo. Precisamente, el "yo" surge por la necesidad de unificar la tensión de pensamientos propios, tal como vemos la unidad de nuestro cuerpo. sin embargo, esto es efectivamente una ilusión. Pero no podemos obviar esa ilusión, pues es un ingrediente más de nuestra complejidad. Lo que Harry Haller libera es la fantasía de poder adoptar cientos de "yos" posibles. Eso sí, sin perder la identidad... sigue siendo "él" el que vive todos esos yos. El "otro", realmente cuenta poco.
  • Un tejido compuesto de muchos hilos. Esta es de mis metáforas preferidas, y sustenta la convicción en el comentario de texto (en latín: textum = tejido). Somos textos, igual que los objetos del mundo son textos, escritos unos encima de otros, como palimpsestos. Por supuesto, son realidades complejas, pero no inabarcables, sino susceptibles de ser analizadas, comentadas y (sobre todo) comprendidas.
  • La oposición alma-cuerpo. Y la transposición razón-pasión, espíritu-instinto... Realmente es una visión simplista de las cosas; aunque en contextos determinados puede funcionar eficazmente. Pero Hermann Hesse, a pesar de que aparentemente dice liberarse de esa dicotomía, sigue rebelándose contra ella como si fuera una realidad. Si realmente no es tal, a qué oponerse. Lo que quiere realmente Hesse es liberar el cuerpo (la pasión, los instintos) de la opresión del alma (la razón, la moral), para que sea el cuerpo quien mande (como un niño, pero aún un "yo", aún más único y enorme). Atiéndase a que Hesse aún concibe las almas "dentro" del cuerpo.
  • La oposición Oriente-Occidente. Aún puede comprobarse en muchas personas. La desconfianza en el saber occidental no es inocente, sino que refleja una desconfianza de lo aprendido en la escuela, de la autoridad. Cuando escucho ese desapego por la ciencia occidental, lo que siento es realmente un desapego a la autoridad que nos dice cómo son las cosas. En cambio, el gusto por el saber oriental se viste como con un disfraz de niño olvidado, marginado, con tonos esotéricos, místicos, intangibles... verdades ocultas. Los que caen en este juego rara vez citan la ética racional de Confucio, sino las hermosas construcciones místicas de budistas, taoístas, sintoístas... Hay mucha verdad en Oriente. Hay mucha verdad en Occidente.

domingo, 8 de agosto de 2010

INCEPTION (ORIGEN): Apuntes, conclusiones, comentarios

(Los que teman los spoilers no sigan leyendo)


Reflexiones sobre la película de Christopher Nolan:
  1. Vivimos atrapados por la decepción. Obsesionados por un mundo que no termina de satisfacernos.
    Pero, a fin de cuentas, cada uno es el culpable del mundo que ha creado; no sólo por sus decisiones perceptivas, sino por las decisiones vitales. Vivir así o mudarse a otra vida.
    ¿Qué nuevo pensamiento es necesario para transformar esa insatisfacción permanente en una incepción, verdaderamente creativa, responsable?
    (domingo, 8-08-2010)
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  2. Una obra es un mundo, una banda extendida entre la línea del emisor y la del receptor. La obra se realiza solamente cuando ambas líneas pueden llegar a conectarse sin anular la banda.
    En los sueños no hay Otro, sólo proyecciones de lo que uno es. ¿Cómo estar seguros de que no seguimos soñando, es decir, cómo estar seguro de que veo realmente al Otro y no una proyección de mí mismo, mis frustraciones, mis deseos, mis esperanzas?
    Esta película está realmente abierta, deliberadamente incompleta. Es necesaria la intervención del espectador. Pero no dándole un sentido, una interpretación, fácilmente discutible, fácilmente rebatible. Es necesario que el espectador baje todos esos niveles y coloque su propia idea, original, en la caja fuerte.

    (domingo, 8-08-2010)
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  3. INCEPCIÓN: (Del latín inceptio, -onis: "empresa", en el sentido de algo que se emprende, que se inicia, que se empieza a hacer. Éste término viene del verbo incipio (in-capio: "coger, tomar, apoderarse, -hacia adentro"). En castellano (y creo que en inglés también), esta palabra es un neologismo, concretamente un cultismo. Sólo tenemos un familiar: "incipiente", algo que está comenzando. En relación a la película, el concepto "incepción" se referiría al "acto de injertar una idea en la mente de otro de forma que éste la perciba como naturalmente propia". En este sentido, ya tenemos palabras como "implantar", "inducir", o la usada "injertar".
    (sábado, 14-08-2010)
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  4. Incepciones presentes en la película (es decir, ideas concretas presentadas para germinar en nuestras mentes):
    -"Rompe con la herencia de tu padre". Resumiría la incepción-objetivo para Fischer. Para nosotros también es un mensaje importante.

    -"La incepción es posible". Es más, es un hecho.
    -"Este mundo no es real". Nosotros diríamos: no es completamente real. En definitiva, no tenemos completo acceso a lo real.
    -"Debo dejarte marchar". En la película referida a la mujer-esposa-madre-muerte. En cierto modo, es parecida a la primera. (Tiene guasa que se llame "Mal").

    -"Una idea es como un ser vivo". Un parásito, lo llaman; algo que germina, crece, se impone, da frutos. Es más, es el parásito más fuerte, productivo y resistente.
    -"Eliminar una proyección no es destruir una parte de ti". Esta idea pasa como un parpadeo en la película. Viene a decir que no hay que alarmarse por cambiar, por reestructurar el inconsciente.
    -...
    (sábado, 14-08-2010)
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  5. Ironía: En la pelícua, nos hablan de la incepción como si fuera algo muy difícil. Sin embargo, la propia película, como hemos visto antes, es un caldo de cultivo de incepciones. Y, si atendemos a la apasionada reacción del público, efectivamente, han germinado.
    Habrá quien diga que el arte es un proceso de incepción, mediante la elaboración de una estructura compleja que permita un fuerte anclaje en la mente del receptor. Esta complejidad es necesaria para el arraigo.
    Esto es un poco absurdo. ¿Qué impide que una idea prospere? Hemos de concluir que otras ideas. ¿Y de dónde vienen esas otras ideas? Del intercambio natural de ideas: la conversación, la lectura, el lenguaje... Para la incepción sólo hace falta hablar y ser escuchado.
    Por tanto, no es que la incepción sea algo difícil (sucede constantemente), sino que vivimos de espalda a la incepción; queremos obviarla, desecharla. Así hace Mall cuando esconde la realidad en su caja de muñecas. ¿Por qué la gente no quiere reconocer que somos el producto de las ideas de otros?
    (sábado, 14-08-2010)

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  6. Elipsis: Ya de por sí, este recurso es esencial en la narración cinematográfica; pero en esta película es especialmente significativa. Las elipsis son incesantes; a veces gigantescas (desde París a Sudáfrica en un abrir y cerrar de ojos), otras veces tan minúsculas que son casi imperceptibles y aparentemente innecesarias (cuando hacen estallar la puerta de entrada al bunker). Todas ellas generan algún grado de desconcierto.
    Pero lo importante es que, tal como plantea la propia explicación en la película, dibujan una realidad discontinua. A través de esas discontinuidades podemos incebir lo que nos dé la gana. Y es ahí donde, aun por milésimas de segundo, cobran "realidad" nuestros errores, nuestros delirios, y damos cabida a los delirios, errores, sueños de otros.
    En nuestra experiencia, la elipsis se corresponde con los olvidos. Y lo contrario de la elipsis sería el déjà vu (recuerden el gato de "Matrix").

     (sábado, 28-08-2010)
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  7. Expiación: Si partimos de la lectura de que toda la historia viene a ser un sueño de Cobb, si seguimos la interpretación de que la verdadera incepción es la que permite que Cobb vuelva a ver a sus hijos; ¿por qué es necesario algo tan complicado? ¿Por qué Saito no le da el "salvoconducto" de una forma más gratuita? La propia película nos da la respuesta. Es el sujeto quien debe elaborar como propia la solución. Cobb había estructurado su realidad como un complicado laberinto. Para salir debía andar sus propios recovecos. Es admirable ver cómo contrata a Ariadna porque es capaz de construir eficaces laberintos, cuando realmente la función de Ariadna es sacarlo del suyo propio.
    Así pues, vemos que es necesario que se den estos dos elementos. Por un lado, la incepción debe venir de fuera (y romper la escalera paradójica del inconsciente propio). Por otro lado, el sujeto debe estructurar su propio inconsciente para optar a una nueva posición. No basta con darnos un final, es necesario construir una historia.
    Aunque es posible que haya una solución más elegante.

    (lunes, 13-09-2010)

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  8. Esta historia no tiene por qué ser el sueño o la fantasía de un sujeto atrapado por la depresión. Aunque la película refleja el proceso de una sanación, no necesariamente habríamos de aplicarla a una mente enferma. Vale para cualquier cambio.
    Mirémoslo de este modo: Cobb, duerme, y su inconsciente se esfuerza en mantener las estructuras del día vivido (Mall), pero el día vivido ya ha desaparecido, y hemos de estar preparados para afrontar las incertidumbres (los hijos) que nos deparará el nuevo día.
    ¡Qué hermosa es entonces Ariadne, el verdadero sueño, que nos ayuda a despertar dispuestos a lo nuevo!

    (lunes, 13-09-2010)

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  9. Por supuesto que la estructura "espacio-temporal-onírica" entre los personajes es fractal. La misma portada nos lo deja bien claro.
    (sábado, 30-10-2010)


  10. Cobb queda posicionado entre dos mujeres. Por un lado está el fantasma de su esposa. Sea cual sea la interpretación, esa mujer es imaginaria. La obsesión que tiene enganchado a Cobb en la imagen de Mall es precisamente de donde se intenta sacar al personaje, otorgándole una ensoñación más o menos sostenible. Salir o no salir definitivamente de esa nueva ensoñación es la decisión que queda pendiente al final con el constante girar de la peoncita: ¿cae o no?Por otro lado está Ariadne. Este personaje viene entregado por la figura del padre (el padre de ella). Es la mujer libre, inteligente, fresca, valiente, dispuesta a entrar en los entresijos de esa mente desquiciada y crear algo nuevo. No precisamente crear un mundo (como hacía con Mall) sino crear escapatorias.
    Sin embargo, esta labor "narrativa" del personaje femenino apenas está esbozada. Hoy mismo salgo de una película que coge el testigo de Inception y profundiza precisamente en esta voz de mujer: Trance, de Danny Boyle. Aquí la labor de construcción no es otorgada por la habilidad del protagonista masculino, sino que la posee de entrada la mujer. En Trance, se plasma aún con más intensidad la fusión entre mundo, escapatoria y narración. Y también se trabaja precisamente esa idea del posicionamiento ante la mujer. En Trance vemos a una verdadera Ariadna cómo construye su hilo de oro.
    En cierto modo, en Inception, el imaginario del protagonista permanece, no llega a salir a una realidad plenamente vivida (ese paso parece darlo Nolan más en la última película de Batman: Dark Knight Rises). En Trance sí tenemos la sensación de alcanzar un punto real, no una historieta más, no un marco más (no más espacios incepcionados), sino un punto, un momento, de auténtica decisión.
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    (domingo, 16-06-2013)


    11. El tótem. En la película, Cobb no tiene tótem propio, o al menos no lo vemos. Un tótem no sirve para saber si estamos en la realidad o en un sueño, sino para saber que no estamos dentro del sueño de otro. 
    Cobb no giraba la peonza para saber si soñaba o no, sino con la esperanza de que todo aquello fuera el sueño de Mall. Si así fuera, bastaría con suicidarse. Es la escena que vemos la primera vez que aparece el tótem en la narración del nivel supuestamente real. 
    ¿Qué hubiera ocurrido entonces si la paciencia de Cobb hubiera sido más corta que la gravedad? Este dilema es asombrosamente parecido al esquema de la acción en la caída de la furgoneta. Y para colmo, así es como termina la película: corte a cierre y el espectador despierta de una patada, antes de saber si caería o no.
    Cobb está deseando que la peonza gire eternamente para pegarse un tiro y volver con la auténtica Mall, que estaría creando ese sueño. Finalmente, cuando ve el rostro de sus hijos, ese deseo es abandonado y deja de atender a la peonza. 
    (sábado, 19-09-2015) 


    12. Non, je ne regrette rien, interpretada por Édith Piaf. "No me arrepiento de nada", justo lo contrario de la profunda culpabilidad que agobia a los personajes de la película. En todo este tiempo no había caído en esta particularidad. Si lo recuerdo ahora, ¿es porque he tenido esta inspiración, o porque se me ha incepcionado desde alguna lectura que ya no recuerdo?
    (sábado, 19-09-2015) 
 
Y más sobre Inception: