domingo, 12 de febrero de 2012

CANTAR DE MÍO CID

[Tirada 63]

Aguijaba el comde  e penssava de andar,
tornando va la cabeça  e catándos atrás;
miedo iva aviendo  que mio Çid se repintrá,
lo que non ferié el caboso  por cuanto en el mundo ha,
una deslealtança  ca non la fizo alguandre.
Hido es el comde,  tornós el de Bivar,
juntós con sus mesnadas,  conpeçós de alegrar
de la ganancia que ha fecha  maravillosa e grand;
tan ricos son los sos  que no saben qué se an. (vv. 1077-1086)

Así termina el Cantar del destiero. Obsérvense las similitudes o simetrías con el comienzo del cantar (tiradas 1 y 2): la mirada atrás, el aguijar al caballo, la reunión con las mesnadas... Pero la diferencia es básica: esta vez es el señor, el conde don Ramón, el que se vuelve derrotado. Y no al destierro, sino a su propia casa. Efectivamente, en la actuación del Cid con el conde don Ramón (tiradas 62 y 63) es donde vemos cuál es el espíritu del Cantar de mío Cid.
  • El desvío épico. Por encima de las batallas, el esquema social, las lecciones de valor, de honor y todo eso que tanto se busca en la épica, cada relato épico levanta un esquema fundamental, que no es exactamtente el mismo que enuncia su discurso. Así, por ejemplo, la Ilíada no trata tanto del asedio de Troya, sino del pétreo corazón de Aquiles, de altas murallas: conseguir que el divino Aquiles, de pies ligeros, se quiebre y se vuelva humano, pise la tierra.
  • El destierro. El relato del Cid es la historia de un destierro. Pero no por su destierro real, sino por el destierro del Rey. En la Jura de Santa Gadea, todo el mundo comprende que el rey Alfonso no es un verdadero Rey. Y eso no puede quedar así: Dios, debe sentenciar ese desorden legal; pero lo hace, muy a su manera, castigando al justo para darle lecciones al pecador. Lo importante en el destierro del Cid es la pérdida del verdadero Rey.
  • La figura del padre. El relato del Cid es la historia de un hijo, el Cid, que, con su perfección, consigue que el padre, el rey, alcance la perfección que le corresponde y sea realmente Rey. Esta ironía nos la adelanta la Odisea misma. Con la "Telemaquía" inicial de la epopeya homérica, el poeta nos da la clave: el viaje de Ulises es la búsqueda de un padre perdido: los trabajos de Ulises para ser Padre-Rey. El Cid, por su parte, es la continua denuncia de un padre imperfecto, algo intolerable en la mentalidad medieval. ¿Cómo asumir la imperfección del padre cuando todos los hombres son "hijos" de Dios, "súbditos" en el Reino de los Cielos? Es curioso que, un héroe que encierra unos valores tan democráticos (los hijos dando lecciones al padre), haya sido utilizado como emblema de nuestra última dictadura. Pero si alguien necesita pruebas de esto que digo, veamos algunos versos:
"Dios, qué buen vassallo,  si oviesse buen señor" (v. 20)
Este es el verso más paradigmático de todo el Poema. Es la esencia del Cid hijo. Un hijo perfecto exige un padre perfecto. ¿Cómo es posible, Dios, que esto no sea así?
"Pues que por mí ganaredes  quesquier que sea dalgo,
todo lo otro  afelo en vuestra mano" (vv. 504-505)
Toda la tirada 24 es un juego de proporcionalidad según el clásico teorema de Tales. Minaya renuncia a sus ganancias en pro del Cid, como el Cid ha de renunciar a sus ganancias en pro de Alfonso (como el Rey debería renunciar a sus ganancias en pro de Dios, la Ley). Minaya es un ejmplo de hijo para su padre el Cid, como el Cid es un ejemplo de hijo para su padre el rey.
"Comed, comde, deste pan  e beved deste vino.
Si lo que digo fiziéredes,  saldredes de cativo;
si non, en todos vuestros días non veredes cristianismo" (vv. 1025-1027)
¿Qué es esto de que el hijo de de comer al padre? Es el hijo el que ofrece aquí su pacto de alianza, de perdón y de libertad. Pan y vino... pues a fin de cuentras el cristinanismo no es la religión del Padre, sino la religión del Hijo.
"El león quando lo vio,  assí envergonçó,
ante mio Çid la cabeça  premió e el rostro fincó.
Mio Çid don Rodrigo  al cuello lo tomó,
e liévalo adestrando, en la red le metió (vv. 2298-2301)
El león, el rey. No en vano es este un episodio tan famoso. Y no será la última vez que el Cid tenga que poner al rey en su sitio.
"Sed en vuestro escaño  commo rey e señor;
acá posaré  con todos aquestos mios". (vv. 3118-3119)
En pleno inicio del juicio por la afrenta de Corpes, ante toda la corte, aún el Cid ha de decirle al rey "aprende a estar en tu sitio". Tú eres el padre, yo soy el hijo. Actúa como padre en correspondencia con mi actuación como hijo. 
  • Y la paradójica libertad. ¿Qué busca el hijo sino salirse de los brazos de su padre? Ese destierro, ese estar fuera de casa, ese estar en la calle haciendo travesuras, campando a sus anchas, sin más ley que su propia imaginación... ¿no es la libertad soñada de todo hijo? Pero este no es un relato sobre el hijo rebelde, sino el del hijo ejemplar, que lo que quiere es construir al Padre. Es curioso que con el destierro, lo que el Cid tenga que conquistar sea su libertad. Y también en este sentido el poema da su lección sobre lo que es la libertad (que aprendan los falsos hijos y aprendan los falsos padres), nos lo deja muy clarito: "tan ricos son los sos  que no saben qué se an".

viernes, 13 de enero de 2012

El miedo: MACBETH, de W. Shakespeare

.....LADY MACBETH.
Naught's had, all's spent,
where our desire is got without content:
'tis safer to be that which we destroy,
than, by destruction, dwell in doubtful joy.
.....[Enter Macbeth.]
How now, my lord! why do you keep alone,
of sorriest fancies your companions making;
using those thoughts which should indeed have died
with them they think on? Things without all remedy
should be without regard: what's done is done.
.....MACBETH.
We have scotch'd the snake, not kill'd it;
she'll close, and be herself; whilst our poor malice
remains in danger of her former tooth.
But let the frame of things disjoint,
both the worlds suffer,
ere we will eat our meal in fear, and sleep
in the affliction of these terrible dreams
that shake us nightly: better be with the dead,
whom we, to gain our peace, have sent to peace,
than on the torture of the mind to lie
in restless ecstasy. Duncan is in his grave;
after life's fitful fever he sleeps well;
treason has done his worst: nor steel, nor poison,
malice domestic, foreign levy, nothing,
can touch him further.
.....LADY MACBETH.
Come on; gently my lord,
sleek o'er your rugged looks; be bright and jovial
'mong your guests to-night.
.....MACBETH.
So shall I, love;
and so, I pray, be you: let your remembrance
apply to Banquo; present him eminence,
both with eye and tongue: unsafe the while, that we
must lave our honors in these flattering streams;
and make our faces vizards to our hearts,
disguising what they are.

Wlilliam Shakespeare: Macbeth, acto III, escena II


El miedo es lo que somos. Podemos ser más cosas. Podemos ser pensamiento, podemos ser realidad, podemos ser lenguaje... podemos ser más cosas; pero somos miedo. El miedo no es algo accidental, no es una circunstancia pasajera. "Tener miedo" es una descripción alejada del funcionamiento del miedo. Si tenemos miedo, en un momento determinado, el miedo estaba ahí desde siempre. El miedo es un esquema de pensamiento, un elemento más de la estructura de lo que somos y lo que pensamos constantemente.
"No se goza, todo es pérdida"
¿Pero hay un momento en el que digamos que aflora el miedo al que llamamos "tener miedo"? La sensación de miedo no es el miedo, sino su goce, su separación consciente. La estructura de lo que somos nos lleva a esa sensación ante una serie de significantes determinados. Pero no podemos decir que esos significantes sean la causa del miedo, sino que la estructura de lo que somos asociará esa sensación de goce temeroso con esos significantes.
"Siempre es más seguro ser lo que se mata"
Pero aún más. Si somos esa estructura, si el miedo es lo que somos, nuestros pensamientos y nuestros actos irán en busca de esos significantes. Digamos que si nuestra condición es ser conejos temerosos de los zorros, nuestro miedo nos llevará al lugar de los zorros, para gozar de ese miedo, poniendo en ejecución lo que somos. Por tanto, hay en el miedo una estructura parecida a lo que comúnmente llamaríamos deseo, pero que está más cerca del goce. Configuramos nuestros actos para que el miedo se actualice.
"¿Por qué solitario, sin más compañía
que las tristes ideas y los pensamientos
que debieron morir con quienes te absorben?"
La sensación de miedo suele describirse como un peligro de autodestrucción, una señal de ese peligro. Sin embargo, visto de esta manera, el miedo es todo lo contrario, es la confirmación de lo que somos, es nuestra estructura frente a sí misma, consciente de sí, ejecutando su terror, ejecutándose. El miedo nos crea, dirige nuestros actos, no todos, pero sí aquellos destinados a ejecutar el miedo que somos.  
"Le dimos un tajo a la serpiente sin matarla.
Sanará y se repondrá mientras nuestro pobre
veneno sigue expuesto a sus colmillos"
El miedo es un punto de nuestra estructura al que nuestra estructura insiste en volver. Si bien, la estructura misma debería verse como un alejamiento de ese punto. La lejanía de ese punto podría venir de la constante interferencia de la realidad, con sus múltiples elementos y sujetos. Según sea nuestra estructura, más amplio acceso tendremos a esos elementos, más recorrido tendrá nuestra estructura y, por tanto, menos será una estructura de miedo, menos sometida al punto de miedo. Pero el miedo mismo, regula también el acceso que la estructura se permite a esos elementos como nuevos, distintos y estructurantes.
"Más vale estar con los muertos
que me agitan cada noche"
Podemos entender entonces que el miedo sea una sensación de defensa, de peligro. Porque quiere defender su estructura de aquello que es diferente. El miedo "quiere" la inmovilidad de la estructura, que lo que es no sea alterado por ningún cambio. En ese sentido, no debemos extrañarnos de que una estructura tal, sitúe los significantes a conveniencia, poniendo como objeto de deseo algo que simplemente es la esencia del miedo, los significantes más fuertes de esa estructura de terror; y considere como errores no deseados aquello que modifica su estructura. Pero, ¿y aquello que es deseado y puede cambiar la estructura?: puede ser tachado como culpa. Y en el pesar de la culpa obtenemos un nuevo goce, en el que se satisface esa misma posición de miedo.
"Tras la fiebre convulsa de la vida, duerme bien"
También, el miedo, configura el acceso al Otro. Sitúa a su antojo el deseo y la culpa, dificulta el acceso del Otro, con su novedad y su transformación. Y habrá un discurso externo, en el que se coloca fuera de la estructura del pensamiento, el deseo y la culpa; pero no es nada externo, sino los significantes elegidos para que el pensamiento, en su estructura, goce su culpa y su terror. Estará creando fantasmas.
Gracias a esos fantasmas, la estructura del miedo puede "exteriorizarse" como algo bueno y hermoso, algo querido, algo buscado; pero no es más que la misma estructura del pensamiento gozando su terror. La manera en la que organizamos la realidad, su estructura de valores, sus jerarquías, sus temas, sus juicios... son el discurso del miedo.
"En las aguas del halago, que nuestra cara
sea la máscara del pecho y lo encubra"
Sin el acceso a lo nuevo, ¿qué otras estructuras conforma al pensamiento que no sean estructuras de miedo?

Y aquí una traducción del fragmento, lo más literal posible.

.....LADY MACBETH.
Nada se tiene, todo está agotado,
donde nuestro deseo se consiguió sin contento.
Es más seguro ser aquello que destruimos,
que, por destrucción, habitar en dudosa alegría.
.....[Entra Macbeth]¿Qué de nuevo, señor? ¿Por qué estás solo,
de las más lastimeras fantasías haciéndote acompañar;
usando aquellos pensamientos que ya deberían haber muerto
con aquellos en quienes piensas? Cosas sin ningún remedio
deberían estar sin atención: lo hecho, hecho está.
.....MACBETH.
Hemos herido a la serpiente, no la matamos;
Se cerrará y será ella misma; mientras nuestra pobre malicia
permanece en peligro por sus colmillos.
Pero permite reunir las cosas dispares, sucumban ambos mundos
antes que comer nuestra carne en miedo y dormir,
en la tortura de estos terribles sueños
que nos sacude de noche: mejor estar con el muerto
que, por ganar nuestra paz, hemos mandado a la paz;
que en la tortura de la mente yacer
en éxtasis sin freno. Duncan está en su tumba;
tras la fiebre convulsa de la vida, duerme bien;
La traición ha hecho su máximo daño: ni acero, ni veneno,
malicia doméstica, ejército extranjero, nada
puede tocarlo ya más.
.....LADY MACBETH.
Vamos, tranquilo, mi señor,
suaviza tu ceño fruncido; sé brillante y jovial
entre tus invitados esta noche.
.....MACBETH
Así lo haré, amor;
y así, te lo suplico, hazlo tú; pon tu pensamiento
en Banquo; rindiéndole homenaje,
ambos con ojo y lengua: inseguros mientras
debamos lavar nuestros honores en estos torrentes halagüeños.
Y hagamos nuestras caras máscaras de nuestros corazones,
disfrazando lo que son.


domingo, 1 de enero de 2012

Génesis

11 En el principio creó Dios los cielos y la tierra. 2 Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. 
3 Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz. 4 Y vio Dios que la luz era buena; y separó Dios la luz de las tinieblas. 5 Y llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día.
6 Luego dijo Dios: Haya firmamento en medio de las aguas, y separe las aguas de las aguas. 7 E hizo Dios el firmamento, y separó las aguas que estaban debajo del firmamento, de las aguas que estaban sobre el firmamento. Y fue así. 8 Y llamó Dios al firmamento Cielo.
Y fue la tarde y la mañana el día segundo.
9 Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así. 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares. Y vio Dios que era bueno. 11 Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. 12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno. 13 Y fue la tarde y la mañana el día tercero.
14 Dijo luego Dios: Haya luminarias en el firmamento de los cielos para separar el día de la noche; y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, 15 y luzcan en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. 16 E hizo Dios las dos grandes luminarias; la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche; hizo también las estrellas. 17 Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra, 18 y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno. 19 Y fue la tarde y la mañana el día cuarto.
20 Dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos. 21 Y creó Dios los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie. Y vio Dios que era bueno. 22 Y Dios los bendijo, diciendo: Fructificad y multiplicaos, y llenad las aguas en los mares, y multiplíquense las aves en la tierra. 23 Y fue la tarde y la mañana el día quinto.
24 Luego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, bestias y serpientes y animales de la tierra según su especie. Y fue así. 25 E hizo Dios animales de la tierra según su género, y ganado según su género, y todo animal que se arrastra sobre la tierra según su especie. Y vio Dios que era bueno. 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,
conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto.  
2 1 Fueron, pues, acabados los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. 2 Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación. 

Voy a intentar no exponer en este comentario ninguna conclusión. Muchos son los que han sacado de este texto las ideas que más les han convenido, y se las han creído. Yo, esta vez, voy a intentar hacer algo distinto: describir y analizar la composición del texto. Y las conclusiones las dejo para otros o para otro momento.

Lo primero que quisiera destacar es la estructura. Los seis días están perfectamente estructurados en dos partes simétricas:
  1. Día primero: "La luz". Separa el día y la noche.
  2. Día segundo: "El firmamento". Separa el cielo del suelo.
  3. Día tercero: "Lo seco". Separa el mar y la tierra + Creación de las plantas.
En paralelo a estras tres partes, en los tres siguientes días, se introducen diferentes elementos, correspondientes a cada uno de los niveles:
  1. Día cuarto: en relación con la luz, crea señales que marquen la diferencia entre el día y la noche.
  2. Día quinto: en las aguas del suelo, crea los peces; en las aguas del cielo, los pájaros.
  3. Día sexto: en lo seco, crea a los animales (bestias y reptiles), + crea al hombre.

En segundo lugar, habría que señalar una serie de ideas:
  • Dios: Es una entidad anterior y superior a cualquier otra. Sin embargo, coexiste en una atemporalidad con su obra: los cielos y la tierra. El origen del universo no es un origen en el tiempo. Dios aparece como sujeto, y los cielos y la tierra como objeto. Y esa es toda la relación (como si fuera poco).
  • Los cielos: No puede entenderse como un lugar, ya que aún no está separado de la tierra. Los cielos son un vacío oscuro.
  • La tierra: En realidad se concibe como "aguas", en la misma imagen que el caos egipcio o el Océano primigenio de los griegos. Confusión. Estos, pues son los objetos del sujeto original: el vacío y la confusión.
  • La luz: No es un elemento material ni energético. No parte de ningún lugar ni de ningún momento. Siendo el día primero aún no podemos situar ni siquiera el tiempo. La luz es simplemente una separación entre un no-ser (la oscuridad) y un ser (el día). Y así surge el día primero (y único, en ese momento).
  • El firmamento: Una vez más se trata de una separación. Si la luz separaba un ser y un no ser en el abismo del cielo, el firmamento separa un ser "a" y un ser "b" en la confusión de las aguas. Obsérvese que no es una relación tan de oposición como la "noche" y el "día". El cielo y el suelo es algo estructural, pero tan confusas siguen siendo las aguas del cielo como las del suelo. Simplemente ahora hay dos lugares: arriba y abajo. Lo que surge es el espacio. Por tanto, el día segundo tampoco es exactamente un concepto temporal. Son dos momentos que marcan un ser sin espacio y un ser espaciado.
  • Lo seco: Aquí surge la materia, con una imagen muy general. Para nosotros valdría cualquier concepto definible, no-caótico. Póngase aquí tanto lo que entedemos como materia, como la energía o lo cuatificable. "Lo conocible" podríamos decir. Y en el mismo momento se aplica la diversidad. Como en una lógica numérica, al modo griego: partiendo de "ser", "no-ser", "a", "b", en el momento en que eso se aplica, se sustenta en algo, ya puede surgir cualquier cosa, cualquier significado.
    El hecho de que esa diversidad sean las plantas, no deja de incorporar lo biológico en el mismo proceso material. Son dos creaciones distintas, lo material y lo biológico, pero unidas por un mismo día, un mismo bloque.
  • Las señales: Si en algún lugar podemos entender alguna referencia temporal, sería aquí. Sin embargo, aunque habla de días, años, estaciones... más importante parece la relación entre la señal (las distintas luminarias) con la realidad. Algo que ya está separado vuelve a separarse. Nos recuerda la relación entre significante y significado. El sol está para que se sepa qué es la luz. La Luna y las estrellas están para que se sepa qué es la oscuridad.
    Las señales "presiden", "señorean". Hay en estas señales un sentido de ley.
  • Aves y peces: En realidad no tienen un sentido muy distinto unos de otros. La intuición de este mito los equipara, y ciertamente se pueden observar en ellos ciertas similitudes: vuelan por el aire como nadan por el agua, se agrupan en bandadas como se agrupan en bancos. Su comportamiento es sencillo y caótico, como las aguas o los vientos. Es una animalidad muy básica, lejos aún de un sentido más complejo de lo vivo. Pero es un sentido de vida ya más complejo que el marcado con las plantas. Lo que de caótico y organizado pueda tener un pensamiento (animal o pensamiento simplemente).
  • Los animales y el hombre: De la misma manera que el día tercero tiene dos creaciones, también sucede así en su pareja, el sexto. Podríamos, por tanto, aunar al hombre en la categoría de animal; pero al mismo tiempo, el hombre se sitúa en una categoría distinta. ¿Cuál? Los animales se multiplican y diversifican, como las plantas. Pero el hombre se mantiene, en su repruducción, en fiel imagen y semejanza de Dios.
    Esta imagen y semejanza no es la diversidad, sino la idea de diferencia misma. Si las plantas y los animales son una proliferación de los valores de separación marcados por los diferentes momentos, el hombre permanece idéntico en su valor de análisis.
    Y hay en el hombre cierta presidencia cierto señorío, como las señales.
  • El séptimo día: Este concepto es una genialidad. ¿Qué sentido tiene? ¡¡Cómo se le ocurre hablar del cansancio de Dios!! ¿Es el séptimo día el día del narcisismo divino? Por un lado parece una burla; por otro, sustenta la que tal vez sea la ley fundamental del judaísmo: el sabat. Algo no cuadra; y si falta algo, ¿qué debería haberse hecho en ese día? Yo tengo mi teoría particular, pero ya dije que no voy a exponer conclusiones.
Por último, he de dejar clara una ironía textual: el tiempo. El comienzo del Génesis parece estructurado para explicar la división semanal. Por tanto, el Génesis es tanto un relato del origen del universo como un relato del origen del tiempo. Esto queda marcado por la insistencia retórica: "y hubo tarde y mañana del día primero, segundo, tercero..."
Pero (y esto es una obviedad enorme) en ningún momento se dice "y Dios creo el tiempo" o "y surgió de ahí el tiempo". El concepto "tiempo" no aparece. Así que, por qué hemos de entender estos días como momentos temporales, y no simplemente como hitos conceptuales. Por ejemplo, si leemos con atención, entendemos que la "tierra" anterior al día primero no debe entenderse como tierra, sino como "aguas" lo no-formado; tampoco los "cielos" como el cielo, sino como el vacío, la oscuridad, lo no-conocido; igualmente, la separación de dos lugares en las aguas puede entenderse como la separación de dos entidades caóticas; y la tierra del día tercero ya hemos dicho que cuadra con muchos "significados" "materiales".
Así pues, los siete días del Génesis no tienen por qué entenderse de una manera temporal. ¿Qué momentos son estos entonces? Establecen puntos de relación en un proceso lógico. ¿Y cuál es el orden lógico? ¿Cuál de los dos cabos está más cerca del sujeto? Y si el proceso es circular, es decir, si se unieran el descanso del séptimo día con el estado inicial de confusión, entonces, podemos partir de cualquier momento y recorrer esa lógica en una dirección y otra.

Y ahora que cada cual interprete significados (le saldrán, ya sabe, flores y bestias, o tal vez, el "ser" humano).

(1 de Enero de 2012)

domingo, 4 de diciembre de 2011

Beethoven: SINFONÍA Nº 9 EN RE MENOR, op. 125

Symphonie Nr. 9 d-moll op. 125. Ludwig van Beethoven
Wiener Philharmoniker. Leonard Bernstein




1. Allegro ma non troppo, un poco maestoso. Lo real. La materia y el universo. Los múltiples orígenes del tiempo.
2. Molto vivace. Lo imaginario. El goce. Las ilusiones del hombre, la historia, el progreso, la ciencia, la cultura. Las violencias y las pasiones.
3. Adagio molto e cantabile. La intimidad. El pensamiento. El alma.
4. Presto - Presto - Allegro assai. El lenguaje. La alegría. La libertad. El amor.

Comentario completo. (en construcción)





domingo, 20 de noviembre de 2011

BEETHOVEN: Sinfonía nº 9 en re menor, op. 125




Temida y esperada hora, finalmente has llegado. Coincidiendo con la entrada número 100, vamos a hablar de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven. Repito, como hice en mi comentario de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak, los reparos de traducir la música a pensamientos e ideas; no tanto por traicionarla a ella, la música, sino por traicionar vuestra propia experiencia.
Sin embargo, discúlpeme quien vaya a seguir leyendo: voy a explicar lo que para mí es, hoy, cada frase de esta música, qué puede decirse a través de ella. Pido, pues, viejo Ludwig de riguroso carácter, que me des tu permiso y tu perdón; y si no me lo das, pues te fastidias, y fastidados los dos emprenderemos el análisis.
Tú fuiste, tal vez, mi primer amigo. Como ves, se impone la sinceridad. Así que no puedo ser frío ni lógico, sino que hablar de esta música es hablar de mi propia vida. Además, muchas veces he nombrado esta sinfonía como el emblema de lo humano, el mayor monumento construido por el hombre, al menos en Occidente. Así que hablar de esta sinfonía es hablar de lo que ha sido mi vivencia de mí, mi vivencia del Hombre y mi vivencia de Europa.
Durante veinte años esta música ha sido mi bastón. Me ha dado apoyo en los momentos en los que el mundo era difícil de soportar. Ha marcado los caminos que iba encontrando dignos de pisar. Con ella he medido el edificio de Occidente, su pensamiento, su arte, su manera de sufrir y equivocarse. Veo que ha llegado el momento de que el bastón se rompa, de qu me diga sus últimas frases, a modo de bendición, y me deje marchar solo a la intemperie del mundo. Y sé que en cualquier caso, como fuerza o dolor, seguiré escuchando tus palabras, imagen de otro orden, en el perderse de mis días.
Conocidas son las declaraciones de Franz Schubert a este respecto: «Lo sabe todo, pero nosotros todavía no podemos comprenderlo todo y habrá de correr mucha agua por el Danubio antes de que todo cuanto ha creado este hombre sea comprendido generalmente. No sólo porque es el más sublime, el más fecundo de todos los músicos, sino también porque es el más fuerte. Es tan fuerte en la música dramática como en la música épica, en la lírica como en la prosaica; en una palabra, lo puede todo. Mozart con relación a él es como un Schiller con relación a Shakespeare; a Schiller ya se le comprende, mientras a Shakespeare no se le comprenderá en mucho tiempo. Todo el mundo comprende ya a Mozart; nadie comprende bien a Beethoven. Para eso habrá que tener mucho espíritu y todavía más corazón, y ser indeciblemente desgraciado en amores, o sinmplemente desgraciado». ¿Sabes lo que te digo, Schubert?: ¡Vete al carajo, Schubert, vete al carajo!
Esta tarde voy a salir al campo de la mano del viejo Luis; ¡a ver quién tiene la habilidad para impedírnoslo! Daremos un largo paseo, por los senderos al lado de los bosques, a través de los arroyos, viendo mecerse lejos las montañas, hasta que el frío diga que es hora de volver. Tú me tararearás y yo te escribiré del sonido del viento, del trino irreverente de los pájaros, incluso del curioso crujir de nuestras pisadas. Porque luego llegará la noche, nos despediremos, un abrazo, amigo. Tendré que caminar aún algún tiempo hasta mi casa. Y al llegar, mi esposa me preguntará extrañada: ¿Dónde has estado, que llevas la cara marcada de soledad?


En vista de que nos hemos demorado, dejaré el análisis pendiente para la próxima entrada.


domingo, 13 de noviembre de 2011

F. Schiller: ODA A LA ALEGRÍA


(Traducción al castellano del original alemán)

Esta Oda a la alegría es el resultado de una puntilla de la censura de la época. El poema original trataba sobre la libertad, pero los gobiernos autoritarios del siglo XVIII impusieron que se sustituyera "libertad" (freiheit) por "alegría" (freude). Visto lo visto, me parece mejor la versión oficial, y aún más la que luego ha tomado la Unión Europea como himno (paradojas de la Historia).
Si leemos el poema de Schiller podemos comprender la fascinación que le infundió a Beethoven. Muchos tenemos esa idea de Ludwig atormentado por la brutalidad de su padre. Pero el vínculo con el padre permanece siempre a través de la música, a la que tan duramente le obligaba. La música le permite conectar con otros valores paternos: el ideal de su abuelo Ludwig (como él), la cultura de familias como los Breuning, maestros como Neefe o Haydn. En este poema vemos precisamente eso: la sublimación del padre imaginario en pro de una búsqueda del Padre, simbólico.
En el poema de Schiller predomina más el sentido freudiano de la alianza de hermanos para derrocar al padre dictador. Esa idea de la fraternidad unida frente al tirano está directamente vinculada al espíritu revolucionario de los primeros compases de la Edad Contemporánea; pero también nos suenan familiares hoy día: "abajo con esa pandilla de mentirosos". El poema de Schiller se queda, en cualquier caso, muy vinculado a valores de juventud, universitarios, sociales y cristianos. Es significativo que Beethoven seleccionara precisamente las estrofas más cósmicas, aquellas donde se trabaja más la idea de la alegría en su esencia (y que, curiosamente, encaja mejor junto con la idea original de "libertad"), y descartara las otras.
También a mí me interesa precisamente esa idea remarcada en el estribillo: "buscadlo más allá de la bóveda de estrellas!". Lo fundamental aquí es la idea de trascendencia. Ahí radica la auténtica libertad; pero aún más interesante es situar ahí la alegría. "Salir" es el concepto que muchas personas relacionarían con la alegría: salir de marcha, salir de fiesta, salir al campo (como Beethoven), salir de viaje... Incluso el término "diversión" viene de "recorrer un camino distinto, diverso"; literalmente, "verter de forma distinta". Salir de lo que está establecido.
En qué consiste ese más allá, por encima de lo material, por encima de lo animal, por encima de lo humano, por encima de la palabra... ah, ese es el quid de la cuestión.

Felices, como vuelan los soles,
por los grandiosos espacios del cielo,
seguid, hermanos, vuestra carrera,
alegres, como un héroe a la victoria.